EL SEXADOR DE MOSQUITOS

Ocurrió el 7 de noviembre de 2010. En la vieja Caja. Sonia Fides escondía en aquel tiempo un mosquito.

Hoy he pasado la noche con un mosquito macho. Así que, en el fondo podría decir que soy un tío afortunado.

Sonia Fides (Madrid, 21 de octubre de 2010)

El sevillano David Jiménez reiventa la realidad hasta convertirla en poesía.

La noche…

Edwin Moses – I Needed You.mp3

Edwin Moses – Love Turns You Upside Down.mp3

Edwin Moses – Glory Glory.mp3

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SOLUCIONES

Con un poco de retraso (más de año y medio), llegan las soluciones al crucigrama de Labordeta. Esperamos que os hayan servido para recordar al gran José Antonio.

Gracias a Helena Santolaya y a Mariángeles Cuartero por este regalo.

Hasta siempre.

José Antonio Labordeta – La Vieja (YouTube)

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RETRATOS DE NUESTRA MEMORIA

El colectivo El Triángulo de las Bardudas nos envió el 30 de septiembre de 2010 una invitación a asistir a la presentación de su proyecto “Retratos de Nuestra Memoria”.

El proyecto fotográfico “Retratos de Nuestra Memoria” se sitúa dentro del gran proyecto “Amarga Memoria”, que la Asociación por la diversidad afectivo-sexual de lesbianas, gays, transexuales, intersexuales y bisexuales de Aragón, Towanda, está llevando a cabo con el apoyo del Gobierno de Aragón. Una de las actuaciones ha sido la realización del documental “Aragón y los armarios concéntricos”, cuyo objetivo fundamental es iniciar la investigación sobre la evolución, durante la dictadura y los primeros años de democracia, de la situación social de la población LGTB, la percepción social de la realidad que vivieron, la relación que tuvieron con los espacios de socialización comunes, el desarrollo de espacios y mecanismos de socialización propios y el tejido asociativo que existía en esos momentos.

Al mismo tiempo nace éste proyecto fotográfico con la intención de poner cara a todas esas personas que con un arrojo hoy difícil de imaginar, se arriesgaron por las libertades que hoy disfrutamos y la igualdad legal que empezamos a disfrutar. Algunas simplemente mostrándose tal como eran Otras creando los espacios donde poder sobrevivir, y algunas construyendo organizaciones propias en condiciones de extremo aislamiento, o trabajando con infinita paciencia para que las ya existentes integraran la libertad de la diversidad afectiva sexual en sus discursos.

El proyecto “Retratos de Nuestra Memoria” se desarrolla a lo largo de 4 meses, durante los cuales se realizan encuentros con los protagonistas del documental, manteniendo unas distendidas conversaciones que permiten captar más adelante un encuentro de miradas, relajado y sincero. Cuenta con 14 retratos de los protagonistas del documental, dos de cada uno de ellos, acompañados de un pequeño texto, testimonio de los mismos, que pretende dar voz a la instantánea.

El colectivo El Triángulo de las Barbudas lo componen Nacho Pascual, Lola González y Javier Parcero. Sobre estas líneas, el cartel de la muestra.

Recuerda…

Scott Matthew – White Horse (YouTube)

Scott Matthew – End Of Days (YouTube)

Scott Matthew – Every Traveled Road (YouTube)

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A JOSÉ ANTONIO LABORDETA

Elena Pallarés, con el verso, y Mariángeles Cuartero, con la mirada, se despiden de José Antonio Labordeta. Publicado en la vieja Caja el 23 de septiembre de 2010.

                        A José Antonio Labordeta

Veo tu muerte azul, su transparencia

cayendo vertical como un crepúsculo

sobre la horizontalidad del sueño

mientras tu noche rota se deshoja

en pétalos de sombra.

Elena Pallarés

Encuentro…

Georges Brassens – Le Passantes (YouTube)

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EN TU CUADERNO ME COLÉ

El  19 de septiembre de 2010, Alicia Lázuli se asomó a la vieja Caja con una de sus cartas a la tía Neus. Eran días de cuadernos y lápices de colores.

Querida tía Neus:

Estaba impaciente por hablar contigo. Menudo fin de semana. ¿Te acuerdas de aquel curso de Jaca que yo creía que era de cuentacuentos y resultó ser de dibujantes de cuadernos? ¿Te acuerdas de que me matriculé en la academia Cañada para no hacer el ridículo en el siguiente curso? Pues me ha vuelto a ocurrir. Como el año pasado el encuentro fue en Jaca, di por hecho que este también y me matriculé por internet. Imagínate mi sorpresa cuando, al llegar a Jaca con la mochila cargada de acuarelas, cuadernos, lápices de colores, pinturas de pastel y un montón de porsiacasos, descubro -ya sabes lo despistada que soy- que me había matriculado en un curso de cocina aragonesa. Pasé cuatro días en Jaca aprendiendo a hacer jarretes de ternasco, torrijas y melocotón con vino. El caso es que me quedé sin pasta –y no me refiero a ninguna receta de cocina- y no pude matricularme en el verdadero De vuelta con el cuaderno.

A veces me cuesta definir mi propio estado de ánimo y no puedo decirte, tía Neus, cuál acompañaba a la perplejidad, porque no se me ocurre nada más absurdo que asistir a un curso de cocina sin comerlo ni beberlo.

La cosa es que el viernes, al cruzar el Puente de Hierro para ir a casa, me encontré con que la ribera del río había sido tomada por un ejército armado de cuadernos y pinceles. Antes de que pudiera reaccionar, una chica con un bebé en brazos se acercó a mí diciendo: “Vaya, pero si es la despistada del año pasado, qué alegría. Dile hola, Noa”. Reconocí a Beatriz y, cuanto más me contaba del curso que se había inaugurado el jueves con Jorge Arranz –indiscutible rey del garabato capaz de llevarse al cuaderno en menos que canta un gallo los mismísimos Mallos de Riglos- y Marta Cárdenas -especialista en localizar zorros y todo tipo de bichos entre los bosques coloridos de una tela-, más me cabreaba el malentendido que me había llevado a Jaca. Por si fuera poco, habían acabado la jornada en El Plata, con lo que a mí me gustan las clases de anatomía.  Y cuando me dijo que esa misma mañana habían intervenido Josemaría Sánchez – bucanero de ríos de acuarela y explorador de peligrosos territorios de papel, que compartió con generosidad los tesoros conquistados- e Isidro ferrer –prestidigitador, equilibrista, domador de cuadernos-fiera, hombre bala, ilusionista, hipnotizador y payaso- casi me muero de envidia. “Pues ven esta noche a la fiesta… no, tonta, que no te dé corte, que irá mucha gente… toma, que te anoto la dirección… que no, que seguro que a Helena no le importa…”

En fin, tía Neus, que peleando entre el corte que me daba llegar por el morro a una fiesta a la que no me habían invitado y las ganas de ver a los locos del cuaderno del año pasado, me vi de pronto en el ascensor y, casi antes de tocar el timbre, ya llevaba una cerveza en una mano y un trozo de empanada gallega en la otra. A los cinco minutos era una más en una fiesta llena de caras que yo jugaba a reconocer, aunque, ya me conoces, después de unos días de playa soy capaz de confundir a Zapatero con Obama. “¿No es aquel el asturiano de murcia? …ah, que no ha venido… ¿Qué tal por Almería, Javier?… uy, perdón, qué despiste… ¡TOÑO! ¡TOÑO el largo tropezando en el pasillo -con ese no hay equívoco-  con los helicópteros!… ¿Y esa princesa libanesa?… ¡Pero si ese es Lapin cortando queso! ¡Y Lapinette! ¡Clara Marta, la jefa! ¡Edurne y Ana! ¡BLASMAN, el de Logroño! Le está diciendo a Agnes: -con la cara tan bonita que tienes, aún no te he dibujado. Agnes responde levantando la mano amenazante: -¿A QUE TE DOY UNA HOJA?… ”

Menos mal que me atreví a ir a la fiesta que, por cierto, era en casa una chiflada que –no te lo pierdas- acumula polvo porque dice que si el tiempo es oro y el polvo es una metáfora del transcurrir del tiempo, el polvo es oro. Mientras yo curaba la resaca, la mañana del sábado mostraba su trabajo Mónica Cid –la portuguesa que convierte en divino el cuerpo humano- y terminaban los talleres. Ya por la tarde, tía Neus, no lo pude evitar: ME COLÉ. Tenía tantas ganas de ver de cerca a Alfredo, el dibujante… No quería que nadie se enterase y quise ser discreta, pero casi me mato al bajar la escalera de la sala que, de verdad, tía Neus –esta vez no es que yo sea torpe- está llena de trampas. Y por si no había dado bastante el cante, cuando comenzaron a aparecer en la pantalla imágenes de Alfredo y él, con la voz, hacía dibujos en el aire, me empezaron –ya me conoces- a caer lagrimones y el chico que tenía a mi lado –que resultó ser Josu Maroto- tuvo que cerrar el cuaderno porque le fastidié la tinta de la página. Cómo me acordé de ti, tía Neus, porque tú fuiste la que me regaló ¿te acuerdas? para mi cumpleaños Seis barbas de besugo. En fin, que tuve que salir a respirar mientras los matriculados en el curso colgaban sus trabajos en el jol de la Escuela de Arte. Qué barbaridad, tía Neus, lo mismo les cabía en el cuaderno el Puente de Santiago que el de Piedra. Casi me alegré de haberme equivocado, porque ni con un año practicando en Cañada apruebo yo este curso. Me alegró mucho reconocer –y sin equivocarme- a Pedro Luis, a Rubén el dentista, que se escaqueó “a la francesa”, a Álex, la rubia carita de ángel, a Rodri, a Salas, a Carolina y a un montón de etcéteras.

La cosa no acabó ahí, tía Neus, porque como la noche anterior sobró por lo visto comida, me enteré de que la juerga continuaba en casa de la loca del polvoesoro. Además, había oído decir que andaría por allí mi favorito, Enrique Flores, así que ahí que me presenté con todo el morro. No te puedo decir, tía Neus, cuánta gente había, porque se agrupaban en diferentes esquinas de la casa, pero fui de sobresalto en sobresalto descubriendo de pronto que aquél de la camisa a cuadros que me había acercado el fuet era Luis Ruiz -ese arquitecto de Málaga que hace tiempo que me deja alucinada con sus dibujos en el blog de los urbanesquecherespáin-, o que los que me estaban pidiendo dos refrescos eran Beni y su marido, Josemaría Sánchez, o que el del vaso de vino era Jorge Arranz y las dos mujeres increíbles que contaban historias en la cocina eran Marisa y Mariaje, que habían venido con Alfredo y con él. A Antonia Santolaya la reconocí sin que nadie me dijera nada, porque el curso pasado ya me dejó prendada. Todo el mundo era amable, tía Neus: “Yosoyamparoytúcómotellamasmellamoalicialázuli”, “yosoycarmenaquestánbuenosloscanapéspuesyomellamoalicia”.

Ya no temo ser el patito feo, querida tía Neus, porque me he dado cuenta de que no es importante saber dibujar bien, que el cuaderno es sólo el pasaje para poder entrar en muchas partes. Y en el próximo curso, en Zaragoza, en Jaca o donde sea, no voy a descuidarme, estaré bien atenta porque no me gustaría repetir jornadas de cocina. Además, con las 1001 conversaciones, entre el lío de gente, el fuet, los pendientes de la loca del polvo, la empanada gallega y la cerveza, me despisté y me fui de la fiesta ¡mierda! sin haber saludado a Enrique Flores.

Con dibujos de Jorge Arranz, Luis Ruiz, Josu Maroto, Javier de Blas, Rubén, Monica Cid, Rubén y  Helena  Santolaya. Mucho más en De vuelta con el cuaderno.

Pinta, colorea…

Neil Young – Old Man.mp3

Neil Young – A Man Needs A Maid.mp3

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POETODOS

Todo ocurrirá en Fuendetodos. Será como abrazar a un Goya hecho palabra, con el gesto perdido y la mirada estrujada. Será Poetodos. No será Poenadas. Estará María Sánchez abriendo la tapa. Helena Santolaya tenderá las sábanas. Y los versonautas Lucía Camón, Paula Silvestre, David Trashumante, Avelino Saavedra, Carlos Luna y Clara de Luna cogerán la barca. Hacia la medianoche, DJ Rafi prenderá las brasas. Al día siguiente vendrán los niños y sus carcajadas. Y entrarán los poetas por las ventanas. Sandra Lario, Daniel Rabanaque, David Giménez jugarán por las casas. Hasier Larretxea se encargará de la leña y Grassa Toro traerá las viandas. Y habrá fin de fiesta, porque si no, el adiós no sabe a nada.

El festival Poetodos se celebra el 6 y 7 de abril en Fuendetodos (Zaragoza).

The Kinks – Sunny Afternoon (YouTube)

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MALA ESTRELLA

Alicia Lázuli nos envía un aviso necesario, casi obligatorio. Este jueves día 7 de febrero, a las 19.30 horas, se presenta en la Fnac de Zaragoza el poemario Mala Estrella, de Elena Pallarés. En el acto, intervendrán, además de la autora, Trinidad Ruiz Marcellán (editora), Túa Blesa y Helena Santolaya.

¿Es Mala estrella un libro de poemas? ¿Es un solo poema fragmentado en tantos rayos de luz poética como nombres recoge la agenda emocional de Elena Pallarés? Mala estrella es, en cualquier caso, un libro estrella, un lugar común convertido de forma magistral en lugar de excepción gracias a una poeta que, si ya nos había sorprendido con El Malentendido, Ajuste de cuentas Ella guarda secretos, ahora nos ofrece un inquietante diálogo entre la vida y la muerte que la sitúa entre los nombres propios imprescindibles de la literatura. Lectura obligatoria, Mala estrella.

Sobre estas líneas, la obra ‘Venus y Adonis’, de Helena Santolaya y Elena Pallarés.

Rosalía – Me quedo contigo (YouTube)

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EL NÚMERO CIEN

Pablo Díaz publicó en La habitación de Klaus este conmovedor relato sobre esa furtiva mirada atrás que acompaña el abrazo de la parca.

Las calles se escapan por el vértice de un cono vacío. También el ruido del tráfico, el bullicio de gente saliendo de algún edificio público, los gritos de los insensatos, el tamborileo de pasos de los que van decididos a alguna parte. Todo escapa de esta azotea, la del edificio más alto. Todo escapa como barrido por el viento incivilizado. Quedo yo y queda el sol, y estos dedos de los pies torcidos y aferrados al filo como las garras de un buitre. Debo pensar en algo, eso dicen, hacer repaso de mi vida o recordar mi infancia. Debo fumarme un cigarrillo antes de saltar, es lo que hacen todos los condenados a muerte, o al menos eso dicen. Pero yo no fumo ni estoy condenado a morir, al menos no en mayor medida que todos esos de ahí abajo. Por otro lado, ¿para qué voy a pensar en mi vida? Dentro de unos segundos mi encéfalo ocupará una superficie considerable de acera y nadie podrá recuperar lo que ahora piense, y menos mis recuerdos de infancia.

Aunque ya he decidido no pensar me he forzado a contar hasta cien antes de dar el paso definitivo. No es más que una manera de concretar el momento, de no tener que tomar la decisión de que sea este preciso instante y no el posterior, o el que le siga. Será en el segundo cien, un número incuestionable. Uno, dos, tres…

Uno no puede dejar de pensar aunque cuente. La sucesión de números termina más bien por convertirse en letanía, en la música de fondo de una imagen sólida. Y en este caso esa imagen es el rostro de mi padre. Mi padre. Fuera. No merece ser uno de mis últimos pensamientos. No por mala persona, sino por persona gris, inacabada, incapaz, incompetente, y todos los “ines” que a uno le vengan a la cabeza. Dieciséis, diecisiete. Odio tener que escuchar su monserga día tras día, ese discurso que no es más que un edificio dialéctico sobre sus frustraciones. Mi padre es tan aburrido de pensar que su sola idea le tienta a uno a saltar antes de terminar la cuenta… Pero no, contaré hasta el final, hasta cien, porque cien es un número incuestionable. Mi madre, entonces, ¿por qué ella? ¿Por qué me tengo que acordar de mi familia antes de morir? Debe de ser algo cultural, supongo, aunque no creo que sea ahora momento de investigarlo. Mi madre. Veintisiete, veintiocho. Mi madre es una persona vital, sin duda. Una persona vital que sufre. Siempre la recuerdo sufriendo por cualquier cosa. Dicen que el sufrimiento es una actitud que viene con la condición de madre, eso dicen. Lo de mi madre es distinto. Treintaiséis. Sufría como todas al principio, es decir, poco a poco. Aunque todo cambió el día que mi hermano perdió un ojo con la aspiradora. No volvió a ser la misma. Le preguntabas y no contestaba, sólo comía. Sólo come.

Creo que es mi madre la que debería estar en mi lugar, aquí, apunto de morir. Ella tiene motivos para quitarse la vida, motivos de esos que uno puede aducir en una sobremesa y que a todos les hace comprender y agachar la cabeza. Cincuentaiuno, cincuentaidos, cincuentaitrés. Pero ella no se suicidaría nunca, no, porque es vital. Yo, por el contrario no soy vital pero soy feliz, hasta donde da de sí la palabra, claro. No tengo ningún motivo por el que acabar con mi vida más que el puro hastío. Me hastía la gente, con sus caras de panoli y sus palabras autocomplacientes, que son casi todas las que no expresan queja. La gente, cuanto más cercana a uno tanto peor. Por ejemplo mi novia: no la soporto. Sesentaitrés. Ni a mi novia ni a su incesante obsesión por la maternidad y por la limpieza. Como si estuviera programada. Así son las novias, dicen, pero a mí eso no me consuela.

Mi hermano es otro ejemplo, me pudre ver a mi hermano el tuerto, y el victimismo que ha desarrollado en torno a su accidente. Setenta. Es patético el pobre, y va por ahí pidiendo cigarrillos a los amigos. Detesto a los amigos, por principios, detesto la amistad. La amistad es el pretexto perfecto para soltarle el rollo a otro. Setentaicuatro. Si tu amigo está deprimido, debes ejercer de psicólogo. En sus momentos de euforia, sin embargo, bombardea con proyectos irrealizables a los que hay que atender y alabar para que no se deprima. Ochenta. La amistad es otro ansiolítico, éste contra la soledad. Pero no es el único. Ochentaidós. En el fondo, todos los de ahí abajo están anestesiados. Viven anestesiados para no enfrentarse a la realidad, que a veces se muestra cruda o triste aunque casi siempre es inquietante. La gente nace, vive y muere anestesiada. Ochentaicinco. Como mi padre y mi madre, y mi hermano el tuerto y mi novia y los amigos y todos esos puntos negros de ahí abajo, que se mueven bajo mis pies y que van decididos a alguna parte. Todos anestesiados. Noventa. Quizá si alguien les dijera… Si alguien les guiara… Alguien como yo que ha despertado. Podría hacerlo, claro, iluminar a la humanidad. Podría ser yo ese profeta que pone luz en todo esto. ¿Por qué no? “Hermanos, os voy a descubrir el secreto del tiempo…”. Noventaiséis, noventaisiete. Podría escribir todo un discurso, sí, que penetrase en las cabezas de todos y cambiase el mundo. Pero es tarde, ya llego al número cien. Ya estoy ahí y tengo que saltar. Porque cien es un número incuestionable.

El artista Javier Velasco describió en ‘Precipitados/Skyfall’ la caída al vacío que acompaña a todo artista al lanzarse hacia la creación.

Spiritualized – I’m Your Man (YouTube)

Spiritualized – Here It Comes (The Road) Let’s Go (YouTube)

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UN RELATO EN LA HABITACIÓN

El 13 de agosto de 2010, el Sastre avisó de un nuevo relato en La habitación de Klaus. Era obra de Pablo Díaz.

“Las calles se escapan por el vértice de un cono vacío”. Así inicia Pablo Díaz su relato El número cien, que estrenó hace unos minutos La habitación de Klaus. ¿A quién dedicaríamos nuestro último aliento? ¿Qué merecería nuestra atención antes de abrazar a la parca? Eso se pregunta Pablo Díaz mientras camina inexorablemente hasta el número 100, quizás buscando anestesia. “Uno no puede dejar de pensar aunque cuente”. Es verdad. Solo la muerte deja al pensamiento en la sala de visitas. Pero este deambular por el recuerdo y la frustración no es el único regalo que nos ofrece nuestra web hermana. En las últimas semanas, La habitación de Klaus ha mirado a las mujeres, hermosas, intensas, hipnóticas. La primera es Romy Schneider y sus ojos de cielo y celuloide. En un clip que recoge recortes de la inacabada obra “Inferno”, de Henri-Georges Clouzot, se muestra turbadora y magnética, como un árbol de amianto en su versión caleidoscópica. Después llega Anna Karina, desnudada por Godard en “Vivre sa vie”, quien descubre sus ángulos y círculos, tanto los físicos como los del alma, en una escena que retrata el rostro de la mujer bella y su fascinante emoción. Más ufana, Jean Seberg se deja cautivar por ese chulo irresistible que es Jean Paul Belmondo en “Al fnal de la escapada”. Con sus periódicos en el brazo, Seberg sublima el coqueteo ante el caradura de su vida. Y, por último, Jean Moreu, en la sensual “Los amantes”, de Louis Malle, con las manos entrelazadas, disfrutando del éxtasis, del escándalo… Bueno, tras este preámbulo quizá innecesario, en su doble perfil de oscuridad y luz, La habitación de Klaus espera vuestra visita. No nos falléis.

El inglés Tom Hoops ilustra este artículo con uno de sus expresivos y personales retratos.

Miente…

Arcade Fire – The Suburbs.mp3

Arcade Fire – Reflektor.mp3

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LABORDETA

Este crucigrama de Helena Santolaya y Mariángeles Cuartero fue publicado el 10 de agosto de 2010 en la vieja Caja de los Hilos.

El 31 de julio miles de personas acudieron al Monasterio de Veruela para manifestar su reconocimiento y cariño a José Antonio Labordeta, a quien estaba dedicado el IX Festival Internacional de Poesía Moncayo. Muchos fueron los artistas que participaron con su obra, su palabra o su voz. La caja de los hilos quiere también adherirse a este abrazo poético. Os invitamos a resolver el crucigrama que Helena Santolaya y Mariángeles Cuartero confeccionaron hilvanando la vida y obra de José Antonio Labordeta.

Somos…

José Antonio Labordeta – Somos (YouTube)

José Antonio Labordeta – Canto a la Libertad (YouTube)

Muy pronto, las soluciones al crucigrama…

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