VACA FLACA

Helena Santolaya nos regala un texto que acompañó una de las vacas de Susana Vacas.

Érase –mu- una vez una ternerita bien parecida, con sus lindas manchas blancas y negras -¿o debería decir blancas o negras?- en forma de países desconocidos, con su perfecta geografía de vaca, sus ubres señalando el centro de la tierra, su lengua de vaca mofándose del viento, su discurso, su perfecto -mu- discurso de vaca, su rabo espantainsectos… una perfecta vaca… ¡Ah!… una perfecta vaca -mu- de no ser por la hierba y los gorros de lana. Veréis. Aquella vaca sólo quería comer gorros de lana. Sí, sólo gorros de lana. Y mamá vaca estaba -mu- muy preocupada, porque la ternerita no quería comer hierba… Y con gran paciencia le decía: tienes que comer hierba para hacerte una guapa y gorda vaca y para tener -mu- mucha leche. Pero la ternerita no escuchaba a mamá vaca y cuando un grupo de montañeras de Santa María se detenía en el prado para ofrecer una misa al aire libre, ella -mu- las asustaba con su perfecto discurso de vaca y les arrebataba sus sabrosos gorros de lana. Pero cada vez eran menos las excursionistas que osaban detenerse para cantar con sus guitarras o para rezar a sus únicos dioses porque se había extendido el rumor de que en aquel prado las vacas eran unas zampagorros… Pasó el tiempo y la vaquita seguía sin probar la hierba –hay quien cree que porque era del color de la esperanza que mamá vaca había perdido, hay quien dice que se trataba de un homenaje a Walt Whitman- de modo que la linda ternerita se transformó, ayudada por la crisis de fe que provocó un escandaloso descenso de las ventas de gorros de lana, en una perfecta vaca flaca.

Muge…

Air – Once Upon A Time.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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Una respuesta a VACA FLACA

  1. me encantan las vacas que tienen claro lo que les gusta

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