LA SÁBANA DE LAS RESPUESTAS (I). ENRICO

rothko03Nuestra querida Safo inició su serie ‘La sábana de las respuestas’ el 15 de agosto de 2007. Enrico fue la primera entrega.

“La obra en sí puede no apasionar, pero ¿cómo no rendirse la seductora escena de su proceso de creación, de su nacimiento, de su origen, de su porqué? Un año más viajaba por lo entresijos del progreso. Un año más ahí plantada, frente a los cuarentaidós bocetos del Guernica. El tiempo parado y mi mente absorbiendo. Voces y ecos, luces y reflejos retozaban indolentes en mi profunda abstracción. Soñaba. La voz ronca de un adolescente me devolvió a los pasillos del Reina Sofía. No tenía más de catorce años. “Safo”, me decía, “eres tú ¿verdad? He leído tus poemas, tus ensayos, he leído Idearia, pero sigo sin entender. Temo que el conocimiento no esté hecho para mí, que mi mente sea demasiado pequeña, no sé, o demasiado simple como para alcanzar la complejidad. Safo, por favor, enséñame. Enséñame Safo, enséñame a pensar”. Sus ojos negros se movían a un lado y a otro frenéticamente. Estaba desesperado. “¿Cómo te llamas?”, pregunté tratando de calmarlo. “Enrico. Como Enrico Fermi, pero no soy físico”. Sonreí. “Serás entonces Enrico Fubini, el esteta”, bromeé. “Tampoco. La verdad es que no soy nada todavía… ¡Pero quiero saber! Cuéntame, por favor, dime todo lo que sabes sobre la Sábana de las Respuestas. Enséñame a pensar”. No pude evitar verme reflejada en aquel muchacho veinte años atrás. Su curiosidad, su energía, su pasión. “Bien, Enrico, te enseñaré. Pero antes de aprender a pensar debes aprender a aprender ¿estás de acuerdo?”. Enrico asintió. “Nos veremos los viernes a las cuatro de la tarde”. “Vale, pero ¿Dónde? ¿En el parque?”. “No, Enrico, el parque es para descansar, ¿tomas café?”. “Alguna vez…”. “Bien”, concluí, “tomaremos café los viernes”.

Un campo de color de Mark Rothko, uno de nuestros favoritos.

Delicadas impresiones de lunas y faunos…

Debussy – Clair De Lune.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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