LA SÁBANA DE LAS RESPUESTAS (III). LA COSA

29En la vieja Caja, la sábana de las respuestas tuvo su tercera sesión con Safo y Enrico como protagonistas un  29 de septiembre de 2007.

(La cafetería vacía excepto Enrico y yo. Mesas de mármol bajo una claraboya que filtraba luz suficiente incluso para la lectura. Un café expreso y un cortado con dos azucarillos. De fondo Preludios de Chopin).

“…si no me equivoco, Safo, lo que vienes a decir es que hay tres elementos que no deben confundirse: la Cosa, la Palabra y la Idea…”. En este segundo encuentro, Enrico hablaba con mucha más confianza. Los tímidos movimientos de manos que acompañaban su conversación la semana anterior eran ahora gestos amplios y rotundos. Incluso su voz parecía más grave. Decidí no interrumpirle. “…la Cosa es ese inaccesible que la palabra sólo logra nombrar. La Cosa es hermética, dices, y sin embargo yo la veo, la siento. Por ejemplo, este cenicero. ¿Qué misterio hay en este objeto absurdo, Safo?”. El cenicero se balanceaba entre los dedos del muchacho y, como un prisma, convertía la luz blanca en un arco iris improvisado. “El sentido común te ciega, Enrico. Es un espejismo, un falso amigo. Puede confundirte y hacerte creer que Palabra y Cosa comparten alguna intimidad. El sentido común nos transporta al mundo de las evidencias donde ninguna pregunta tiene sentido. Enemigo de la sensibilidad y del entendimiento, el sentido común es un intruso que debemos desterrar si de verdad queremos construir una idea. Librarnos de él es, por tanto, el primer paso hacia el aprendizaje”. Enrico parecía haber entrado en trance, cautivado con el haz de luces que emergía del cristal y se proyectaba en mitad de la mesa. Sin apartar la vista hablaba “y dime Safo, si la Cosa es sólo nombrable ¿por qué hay tanta gente estudiándola? Quiero decir, ¿qué provecho se puede obtener del estudio del Universo o del Átomo?” “Son los fenómenos lo que estudiamos, no el en sí. Estudiamos la fenomenología de la Cosa, es todo lo que le mundo nos ofrece”. Enrico me miró perplejo, el espectro luminoso cubría la mesa en su totalidad.

Alberto Seveso es un magnífico fotógrafo, ilustrador y diseñador gráfico italiano, como queda demostrado en la imagen de este post.

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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