DOS MESES

ciorcia

Amadeo Martillo ya ha pasado lo peor. Tiene dos meses de tregua. Así lo contaba el 17 de octubre de 2007 en la vieja Caja.

Ya era hora. Pasó el verano, la playa, las fiestas… Ahora tenemos dos meses de tregua hasta que nos empiecen a tocar los huevos con la maldita Navidad. Serán dos meses de aburrimiento y ternura, con esa rutina en la que nadie mira a nadie, en la que casi todos guardan silencio y se entretienen exclusivamente observando el taxímetro, impenitente, hipnótico, que obsequia números de dos en dos hasta llegar a casa. Serán dos meses en que la Gorda no querrá que la lleve a Salou, ni a pasear por las ferias, ni a ver a su prima Martina, la del pueblo, esa borde que lo único que ha hecho en su vida es revolver en la mierda y en la mala conciencia. Hijaputa. Serán dos meses que poco a poco irán recogiendo frío y envolviendo al personal en gorros, abrigos y bufandas, de esos que no dejan ver la mirada, de los que aplacan el bullicio, de los que esconden vidas cascadas, insignificantes e incluso inoportunas. La gente llevará la nariz roja, goteando mocos, y no dirá nada, porque no habrá nada que ver, nada que contar. Sólo hola, adiós, hasta luego, gracias, me voy, no me esperes despierta. El que suba al taxi aguardará a llegar al destino anunciado, a que le meta una clavada y a cerrar la puerta con la esperanza de no verme más. Que nadie me hable estos dos meses, que nadie me hable. Serán dos meses adormecidos, arrugados, de carajillo y manzanilla, de frenadol y alpargatas, de hojas muertas, de bellas mujeres tristes junto a la farola parpadeante, de horas bajas, de cansancio y derrota, de coger el coche y conducir sin rumbo, encerrado en la noche, mirando al cielo negro, sin parar por el primer gilipollas que te levante la mano. Serán dos meses en los que sólo tendré que dejar en la cocina la caja con la recaudación de la jornada para que la Gorda y las crías me regalen su indiferencia. Por fin. Es lo que estaba buscando. La indiferencia. Estos dos meses son bendita indiferencia. No quedan fuerzas para más. Ya llegará la Navidad, que interrumpirá ese suave descenso a lo invisible. Ya llegará…

Philip-Lorca diCorcia es un auténtico maestro de la luz. La serie La Bella Isabelle es un buen ejemplo (Vía Numerof).

Nick Cave & The Bad Seeds – People Ain’t No Good.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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