HABLEMOS DE KEBABS

DEATH_BY_HAMBURGERLa vieja Caja siempre estuvo pendiente de las cuestiones gastronómicas. En esta ocasión, C. de la Vega prestó su atención a un producto esencial en la dieta mediterránea. Este texto se publicó el 31 de octubre de 2007.

Desde que el kebab llegó a Zaragoza no como lentejas. Mi madre se pone como una fiera con eso de la dieta mediterránea… No sé, los países me bailan un poco… pero creo recordar que Turquía está en el Mediterráneo, ¿no? Por cierto, uno me dijo que el kebab se inventó en Berlín. Un turco en Berlín, quién sabe. Se dicen tantas cosas sobre los kebabs… El otro día oigo a uno hablar de la importancia de que lo prepare un árabe. Ahí le voy a dar la razón. El sabor cambia dramáticamente cuando lo hace un occidental, ¿cuál es su secreto? Se pregunta uno. Entonces vuelve al mundo de las especias y prueba con comino, clavo, cardamomo… Nada, que no es igual.

Los tiros no van por la especia, no. Lo que tiene el árabe, coleguitas, es que no utiliza el papel higiénico. Lo hace todo con la izquierda, incluyendo la salsa de la casa, claro. ¡Ah, las salsas! Las buenas costumbres mandan que se coloquen en la mesa (y no en el bocadillo) para que cada uno se pringue a su gusto. Aquí en Zaragoza, sin embargo, sólo los “Medusa” lo hacen. Los “Medusa” que tienen también el honor de ser pioneros aquí en esto del döner. Debo decir con todo el cariño (tengo un colega que corta carne allí) que se pasan de verdura. Hacen un kebab para anoréxicas. Eso sí, que no falte la ensaladita de pepino con salsa de yogur. Podrían ya dar entrantes de borraja, no sé.

En fin, el mejor es el Kebab “Asia”, en la Calle Mayor. Carne de cordero crujiente y lechuga pulverizada. Hay un cejijunto allí que los hace como Dios. Además saben de negocios. A las dos viene la pasma y los chapa. Los paquistaníes ésos no se amilanan. Pasan kebabs de estranjis hasta las cinco. En serio, andas por allí y te sale uno de entre las sombras. Te mira a los ojos y luego hacia atrás. Asoma una platina humeante y te dice en voz baja: “Tres cincuenta”. Todo en la más absoluta clandestinidad. Son unos hachas. El peor kebab lo acaban de abrir en Plaza San Francisco. Es de ésos que hay que comerlo con coderas. Me explico. Según muerdes se van sucediendo unas explosiones de salsa que ni los granos de Rafita (o Neo, jeje). La grasa chorrea por los antebrazos. Ahí es donde entra en juego la codera en labores de contención, para no ponerte perdido los pantalones.

Hay también kebab curiosos como el de Conde Aranda, 76. Ponen patatas fritas en la carne. ¿Guarro? Quizá, pero tiene fuerza. O el kebab “Kebap” de la calle Delicias, que lo regenta un turco simpático y con oficio. El rollo se quema y la calle entera huele a kebab. Entre eso y el hilo musical, las mujeres compran con alegría. Para las más mayores es, además, tiempo de bonanza. Con lo mal que se pasó en la posguerra… Y es que el Kebab nos ha bendecido a todos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Kebab.

Al hablar de comida rápida, se nos ha venido a la mente la fotografía de la hamburguesa gigante de David Lachapelle, un genio a quien pudimos disfrutar en la Fundación Helmut Newton de Berlín. A ver si sacamos un rato para hacer un especial sobre él porque se lo merece.

Un poquito de alegría disco glam…

Scissor Sisters – Comfortably Numb.mp3

Scissor Sisters – Night Work.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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