LA MÁQUINA

sexmachinePablo Díaz nos envíó el 23 de diciembre de 2007 una reflexión sobre el amor, la tecnología y el deseo. Chic Chac Chiqui Chac…

“La primera máquina. Automática. Movimiento continuo. Esquemático. Autómata mecánico. Metálico. Chic-Chac Chiqui-Chac. Máquina mecánica. Automática. Acción. Procreación. Alienación. Chic-Chac Chiqui-Chac. Masturbación. Descompresión. La primera máquina. Chic-Chac Chiqui-Chac. Automática. La primera. Chiqui-Chac. Maquina metálica. Sistemática. Maquina de mamar. De amar. Amor automático. Cotimátoua roma. Amor simétrico. Cotrímesi roma. Máquina mecánica. Canícame náquima. La primera. La primera máquina. Mecánica. Chic-Chac Chiqui-Chac. Máquina de amor. Automático. Amor digital. Telemático. Atrévete a probar. Aséptico. Inmediato. Chic-Chac Chiqui-Chac. Cotimátoua roma. La primera máquina. Cotrímesi roma. Simétrica. Máquina metálica. Plástica. Máquina de metacrilato. Chic-Chac. Atrévete. Chiqui-Chac. A probar. Acción. Penetración. Resurrección. Máquina modélica. Máquina de amor. Paradigmático. Algoritmo ateo. Herético. Máquina de amor. Robótico. Electrónico. Profiláctico. Chic-Chac Chiqui-Chac. Modelo mecánico. Articulado. Sinérgico. Hidráulico. La primera máquina. Chic-Chac Chiqui-Chac. Mecánica. La primera. Chiqui-Chac. Metálica. Acción. Reacción. Retroacción. Retroalimentación. Máquina elástica. Plástica. Estocástica. Atrévete. Máquina de amor. Lógico. Analógico. Verdadero. 1100011010 #error. Iniciando…La primera máquina. Automática”.

Derkach Sergii, alias Theodotos, es un artista ucraniano experto en fotocomposición con un curioso sentido del humor.

Una máquina…

Kraftwerk – Computer Love.mp3

Kraftwerk – The Robots.mp3

Kraftwerk – The Model.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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