NI POR LA IZQUIERDA NI POR LA DERECHA

DA53Coleguita vuelve a la Caja. Y lo hace convertido en un nuevo miembro de la legión de Podemos. O no.

La tía estaba buena de cojones. El autobús que para, la piba que se baja y el menda que la sigue. A distancia, eso sí, para que no se note. En realidad no sigo a una chica, sigo a un culo. Un culito carnosito y terso, ese tipo de culos en los que uno se sumergiría, bucearía y retozaría, un culo al que querría uno quedarse agarrado de por vida, como el útero de una madre, vamos. Y esa chica, o mejor dicho ese culo, ya tuerce la esquina del Conservatorio Profesional de música con pasito animoso. ¿Dónde irá? El coleguita que la sigue, porque el que la sigue la consigue, y si no una birrita en el Bacharah, que a estas horas ya está abierto. Pero la piba se para en la plaza San Bruno en medio de un mogollón de peña. Algunos capulletes por ahí vendiendo camisetas y un buen puñado de tías buenas: una asamblea de Podemos. Yo para disimular me compro una camiseta, solo la tienen en morado pero me da igual, hay que mezclarse. A estas tías hay que entrarles por la ideología así que me pongo a hablar con uno de los de las camisetas. La cuestión, me dice, es que no hay que mirar ni a la izquierda ni a la derecha. Para mí, le respondo, eso solo ocurre cuando te estás metiendo una raya. Se ríe. Ya conozco esas risitas. Son las del que se mete. Al rato me doy cuenta de que en esa asamblea voy a poder pasar varios gramos. Los veo necesitados. A lo mejor necesitan fuel para arremeter contra ese cúmulo de tías buenas. No es de extrañar. Y ahí es donde aparece el Coleguita, en el apartado de logística de las asambleas. El Coleguita va a triunfar. Media hora, no más, en media hora ya soy de Podemos. Los tíos me dan palmaditas en la chepa y las tías me miran.  A la del culo no la veo, quizá esté de frente. Les digo y les repito que soy el Coleguita. El Co-le-gui-ta. No es tan difícil ¿verdad? Pues nada, ellos me siguen llamando “compa”.

El fotógrafo Davis Ayer reinventa el concepto del círculo. Y hace más cosas.

Compa…

The Black Keys – Lonely Boy.mp3

The Black Keys – Howlin’ For You.mp3

Anuncios

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Textos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s