ANUNCIO POR PALABRAS

tumblr_nekr5xdWGz1spa4mko1_1280El 18 de febrero de 2008 la vieja Caja publicó este cuento lleno de sueños para nuestro uso y disfrute. Su autora, Azzunena.

Nena había descubierto aquella empresa por casualidad, una tarde como tantas en que hojeaba el periódico con aburrimiento. Estaba allí, entre otros anuncios por palabras: “Soñilandia: hacemos realidad sus sueños”. Al principio no le prestó más atención y pasó la página. Aparecieron las esquelas. A pesar de ser una de sus secciones favoritas no logró concentrarse. Seguía acordándose del anuncio anterior. “Hacemos realidad sus sueños”.

¿A qué se referiría? Miró la dirección. Calle del Sol 23. A menos de cinco minutos de su casa. Cogió el bolso y decidió acercarse para aclarar dudas. La señorita que abrió la puerta la acompañó a un despacho: “El doctor le atenderá”. Enseguida se encontró sentada frente a un hombre de bata blanca que la miraba sonriente.

-Bienvenida a Soñilandia. Estamos especializados en descubrir los sueños más secretos de nuestros clientes y convertirlos en realidad. En realidad virtual, de momento. Gracias a nuestra tecnología de última generación, podemos introducirnos en su cerebro y hacerle creer, durante sesiones de cincuenta minutos, que materializa sus anhelos.

A Nena le pareció una experiencia digna de ser probada. Encantada, se tumbó en la camilla, tragó la cápsula que le entregaron y se abandonó. Cuando despertó fue soltando una a una las ventosas que conectaban su frente a aquella gran máquina, a través de numerosos cables. Se incorporó e intentó recordar. En su sueño, Nena era ciega. Ayudada de un bastón blanco y palpando el mundo con las manos, llevaba a cabo exactamente la misma vida que cuando estaba despierta, pero a oscuras. ¿Querían hacerle creer que ése era su deseo secreto? Un arrebato de ira invadió su pecho. Decidió exigir que le devolvieran el dinero: no pensaba consentir que la timaran de esa manera.

Pero entonces nuevos detalles del sueño acudieron a su mente. Recordó el momento en que él entró en casa por la noche. No pudo ver su mirada vacía pasando de largo a través de ella, buscando con la vista el televisor y la cena preparada en la mesa. Nena sólo pudo percibir el beso que depositó en su frente a modo de saludo.

Se acordó también de cuando le lavó a mano su camisa favorita, la que usaba para esas cenas de trabajo de las que regresaba tan tarde. En su sueño no encontró ninguna mancha de carmín en el cuello. Sólo calculó a oscuras la anchura de la prenda y pensó satisfecha “¡Qué musculoso es!”. Cayó en la cuenta de que cuando tropezó con sus vecinas en el portal, no percibió entre ellas ningún codazo mal disimulado, ni tuvo que esforzarse para no leerles los labios susurrando en la distancia: “Anoche volvió otra vez de madrugada, oí lina_scheyniusla puerta. ¡Pobrecilla, lo que tiene que aguantarle!” Sólo reparó en sus voces saludándola al unísono y respondió risueña. ¡Y cómo olvidar el momento de pasión de su sueño! Había hecho el amor desatadamente, sin recato ni límites, como ya no recordaba que se podía hacer. Se había entregado a él con osadía y desenfreno, libre de aprensiones. No temía que su mirada tropezase sin pretenderlo, en cualquier rincón de aquel cuerpo deseado, con algún arañazo ajeno.

Y entonces Nena comprendió. Recordó el pañuelo de seda negra con el que se protegía la garganta cuando el frío la sorprendía fuera de casa. Lo sacó del bolso y lo ató sobre sus ojos. Desde ese día Nena usa bastón blanco, consume menos luz y despilfarra sonrisas.

Lina Scheynius es una fotógrafa de origen sueco que recurre al diario visual para retratar una vida en ocasiones limpia, en ocasiones sucia. Perded un rato en disfrutar de sus galerías.

Dulces sueños…

Marilyn Manson – Sweet Dreams.mp3

The Slack Republic – Sweet Dreams.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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