LOS TAMBORES DE TAO Y JOHN RAMBO

silvester1De vez en cuando, Neo de la Olla se pasaba por la vieja Caja. El 22 de febrero de 2008 publicó esta reseña sobre una actuación de los tambores de Tao, que inevitablemente derivó a su gran héroe: John Rambo.

El lunes escuché los tambores de Tao en el Teatro Principal. Si no habéis ido lo siento, pero era función única. Es lo que pasa cuando no se mira el periódico (lo digo por el listo de Coleguita, que lo s-a-b-e t-o-d-o). De todas formas os lo voy a contar. Se abre el telón y empiezan a salir japoneses, todo recuerda a la película John Rambo que vi la semana pasada (insuperable). Los orientales Tao no van con metralletas sino con tambores pero el gesto es el mismo: de lucha y de guerra. Vivir por nada o morir por algo, que decía Rambo (las venas del antebrazo se le hinchaban que parecía que petaban en cualquier momento). Los japoneses de ayer se lanzaban como fieras hacia los tambores gigantes con esos cuerpos atléticos y fibrosos de soldado profesional. Y todo retumbaba como si el mismo John estuviera, ametralladora en mano, cargándose chinos. Tambores como ametralladoras. Los brazos de los japoneses del lunes volaban en círculo hasta caer explosivamente sobre las pieles curtidas. Del mismo modo, los brazos de los chinos (¿o birmanos?) de Rambo volaban tras las explosiones. Y no solo los brazos, también las piernas y las vísceras en general, las pieles curtidas se desgarraban en la jungla. Una orgía de sangre rítmica, una rapsodia en rojo oriental. En el espectáculo de ayer salían unas japonesitas tocando la flauta ¡es lo mismo, Dios! Lo mismo que cuando Rambo mira a la rubia que viene a pedirle ayuda, esa mirada de John, ese amor contenido: pura poesía. Pero un soldado profesional no puede perder el tiempo en el amor, no, eso sería una debilidad. Y los tambores de ayer, al igual que el no de Rambo a la rubia, destrozaban esa melodía de las flautas como guerreros, a zambombazos. Yo quiero ser soldado profesional, de hecho, como soy virgen, no he perdido ni un segundo en el amor en toda mi vida. Llamé al Ministerio de Defensa ayer para enrolarme en el ejército y… ¿Qué me dicen? Pues que ya soy demasiado mayor. Cabrones. Esta mañana me he comprado un tambor. Si no puedo ser soldado seré tamborilero.

El fotógrafo británico Platon Antoniou es conocido por sus retratos de celebridades.

Ya que estamos…

Them – Baby, Please Don’t Go.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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