ROPA TENDIDA

doisneauEl 24 de febrero de 2008, Tomás Lobo nos envió una breve reseña del libro de la zaragozana Eva Puyó, “Ropa tendida” (Xordica, 2007). 

Colgar la ropa en un tendedor es quizá uno de los mayores ejercicios de exhibición íntima que uno puede hacer. El vecino ve nuestros calzoncillos y nuestras sábanas, nuestros vestidos de fiesta y nuestro pijama de rayas. Al voyeur puede que le interese, que le cause cierto morbo elucubrar sobre las vidas escondidas en la colada, pero cuando sujetamos las prendas con las pinzas no solemos pensar (al menos a mí me pasa así) en las miradas furtivas. Lo único que queremos es que no se nos caigan los calcetines rotos al piso de abajo. En su primer libro, Eva Puyó tiende (sobre el radiador caliente, claro está) la ropa de una familia humilde, que no tiene ni nombres ni apellidos, para tejer una serie de historias mínimas, próximas, que se encadenan dentro de un proceso de aprendizaje por el que la narradora alcanza la madurez física y emocional. Con un lenguaje desnudo, sin alardes ni maquillaje, viste con un delicado sentido del humor historias de dolor y alegría familiar, casi desde una perspectiva neorrealista que coloca las relaciones paternofiliales y fraternales bajo un microscopio sorprendido. En el libro de Eva hay además dos guías sobre las que se mueve el relato y sin las que quizás no tendría sentido. En primer lugar el espacio, una Zaragoza tierna y dibujada al carboncillo. “Ropa tendida” no se podría haber desarrollado en otro lugar. Por otro lado está el tiempo, especialmente para todos aquellos que, como Eva, nacimos en el 76, nos educamos con los pitufos y Pumuki y odiamos la revista Superpop para acabar escuchando a Kase-O o fumando porros en alguna de esas noches torcidas del bar “Bar”. Mientras tiempo y espacio se acomodan, la protagonista crece sin traumas, aprende a conducir, consigue su primer empleo, compra una VPO en el extrarradio, se enfrenta al amor y, poco a poco, empieza a tomar las riendas de una vida cogida con pinzas y expuesta al vecindario como ejemplo de supervivencia. Ahora, lo que toca es echarle un vistazo a la ropa tendida de Eva Puyó.

Robert Doisneau retrataba así París. Con la ropa tendida. La foto es de 1961 y se titula ‘La lessive du marinier’.

Cómo nos gustan los Smiths

The Smiths – There Is A Light That Never Goes Out.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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