EL ABRIDOR

davehill1En el bar en el que trabajaba Rebeca Labeca siempre pasaban cosas interesantes. Especialmente en el almacén. Esta historia se publicó en la vieja Caja el 23 de mayo de 2008.

Jueves: 21:00 h.

Abro el bar. Guillermo lleva dos semanas de baja y estoy ya cansada de abrir todos los días yo sola. Guillermo lleva dos semanas de baja porque se operó de fimosis y no quiere “traumatizar el área operada” empalmándose antes de tiempo.

Resulta que Guillermo encuentra un aliciente extra a esto de trabajar en un bar y a veces se empalma cuando habla con las chicas así que lleva dos semanas encerrado en su casa jugando a la Playstation y emborrachándose todos los días para ver si el alcohol le amortigua un poco la masculinidad.

23:00 h.

Llega Guillermo. Afeitado, camisa nueva y corte de pelo. Se pone una cerveza y toma un trago como si la cerveza fuera Isostar y él acabara de correr una maratón. Mira el abridor en sus manos y le dice en voz muy baja.

-Rebeca, ¿puedo pedirte un favor?

Deduzco que me habla a mí y no al abridor, pero nadie lo diría. Y aunque sigue dirigiéndose a él me entero de que Guillermo ha quedado dentro de media hora con Nieves. Llevan unas semanas tonteando sin enrollarse y Guillermo quiere probar esta noche si su recuperación es completa.

Y resulta que Guillermo debe estar enamorado o algo parecido porque no se ha atrevido a decirle a Nieves nada acerca de su operación. Y ahora está inseguro acerca del resultado, sobre todo por el efecto estético. Y quiere ir al almacén conmigo para que yo le de mi opinión como mujer.

23:20 h.

-Bueno ¿qué? ¿Qué te parece? Así no se ve del todo bien. Mejor me empalmo un poco.

-No veo nada con esta luz, Guillermo. Espera que me inclino.

23:22 h.

Se abre la puerta del almacén y los dos nos giramos sorprendidos. Nieves, que todavía no ha podido comprender la escena, entra radiante y hablando de carrerilla.

-Hola Guillermo, Luis me ha dicho que estabas aquí.

Dave Hill, con su dominio de la postproducción fotográfica, consigue una atmósfera única para sus instantáneas. Todo un mundo de luces y sombras por descubrir.

Vaya, vaya, qué sorpresa…

The Kinks – I Not Like Everybody Else.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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