TODO PASÓ

remiNascu a veces se sentía un poco solo. El 4 de junio de 2008 quiso contárselo a los lectores de la vieja Caja de los Hilos.

En la fragilidad de la noche, cuando sólo te queda un rato frente al ordenador para no ser consciente de tu soledad, querida, pero al fin de al cabo soledad, los ojos me escuecen pero aún así quiero permanecer inmóvil frente a la pantalla, abriendo una y otra vez el Messenger, aguardando a que algún otro solitario se dedique a hacer lo mismo que yo… Aún me queda dar un repaso a mis páginas de contacto, esperando encontrar una pregunta, una afirmación o la contestación a un mensaje que le deje a un chulo ayer. Nada, no hay nada. La soledad, cuando está, es muy grande. La inspiración me brota en estos momentos que casi puedo sentir el cosquilleo del sueño, el cansancio del día. Sé que si permanezco durante unos minutos más frente a la pantalla se puede alargar a unas horas, horas de preciado descanso. Estoy aquí, pero quiero encontrar cualquier escapatoria para huir de esta realidad que no consigo aceptar. No estoy deprimido, estoy cabreado, conmigo mismo, con mis indecisiones, con mis decisiones… Últimamente, achaco todos mis impulsos a la crisis existencial que me invade desde hace un tiempo. ¿O siempre he estado en crisis?

Todo esto suena como a tristeza, a soledad, a ganas de contárselo a alguien. He querido escoger el espacio del correo electrónico como soporte donde escribir este texto, con la intención inicial de que fuese un mensaje. Eso me hace sentirme comunicado, se transforma en algo más… He venido con un arsenal de cosas para no tener ni un solo minuto libre, no pensar, no rayarme más. Es el último, ya se acaba, pero no es fácil. Intento leer pero no puedo, ni escribir, ni nada, cuando la inactividad, el aburrimiento, el lento pasar del tiempo caen como losas, es inevitable, hipnótico… De repente, un pequeño momento de felicidad, una gran relajación invade mi interior y sería capaz de hacer cualquier cosa que me propusiese. Todo lo veo con mucha mayor claridad, todo parece encajar. Ya está, mi “inmunoptimismo” no va a dejar que esto siga adelante, así que como si de un chute energético se tratase, me sumerjo en el mundo que ese momento quiero que sea. Todo pasó.

Clark & Pougnaud son dos artistas franceses que, con una puesta en escena muy teatral, construyen atmósferas que se asemejan a “instantes congelados de aislamiento”, como a ellos les gusta decir. La imagen que acompaña a este texto forma parte de su homenaje a Edward Hopper.

Para escuchar…

Psapp – Wet Salt.mp3

Psapp – About Fun.mp3

Psapp – Eating Spiders.mp3

Anuncios

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Palimpsestos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s