MI REINA PUNK

pattiTomás Lobo se pasó hace ya unos años por el concierto de Patti Smith en la Expo de Zaragoza y esto es lo que le pareció. Esta crónica se publicó en la vieja Caja el 22 de julio de 2008.

Llegó saludando como una reina. Chaqueta negra, vaqueros y un pelo largo y ceniciento que le azotaba la cara al compás de las embestidas del cierzo. Agitaba la mano, sonreía generosa, caminaba de lado a lado del escenario para que nadie se perdiera su regia presencia, humillada por el viento, como ella misma dijo, pero regia al fin y al cabo. De lejos parecía una niña. De cerca, una diosa ajada por el tiempo. Yo buscaba en ella los viejos rasgos de su figura andrógina, aquella que enamoró a Mapplethorpe. Y creo que los encontré. Era Patti Smith. Empezó con tonos sombríos, un repertorio lánguido y frío como la noche que nos aturdía. Sonaban acordes punk, blues, rock de antaño. A veces se ponía mística, casi zen. Luego entraba en el juego sucio. El público deambulaba aletargado, dejando mecer, un poco perdido. Y de repente ella se fue y le dejó los trastos a Lenny Kaye y al resto de la banda. No se sabe lo que se metió pero volvió loca perdida, como si aún tocara en el CBGB. Con 61 años se agarró al micrófono para arrojar su “Because the night” a bocajarro. El anfiteatro empezó a despertar. Reinventó el “Smells Like Teen Spirit”, de Nirvana, se hizo fiera con el “Rock ’n’ Roll Nigger” y se metió al público en el bolsillo con “Gloria”. Escupió en el suelo, como en los viejos tiempos. Se encabritó, rugió y enseñó las garras, gritó “vosotros sois el futuro”, “vosotros tenéis el poder”, como quien anuncia una nueva era. Y se despidió arrancándole las cuerdas a la guitarra, que para eso es punk. Mi reina punk.

Robert Mapplethorpe retrató así de bella a la Smith.

Patti Smith – Privilege (Set Me Free).mp3

Patti Smith – Changing Of The Guards.mp3

Patti Smith – Smells Like Teen Spirit.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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