ABEL AZCONA

abelazcona

“No haber nacido nunca puede ser el mayor de los favores”. Sófocles

El dolor se esconde en una fosa séptica, nauseabunda, atroz. Es el dolor de la herida y el silencio, de la madre invisible, del columpio vacío, del abuso y el abandono. Al fondo, vestido de puta, hormonada, maquillada y bipolar, Abel Azcona se toca los brazos, sin sentir las rodillas, en carne viva por el pecado y la confesión. Carne contra carne y cuerpo en torsión en busca de respuestas, de curación. Duele la búsqueda, como huele la mierda, como pesa la ausencia. Se mueven las hojas, le tocan cien manos, como serpientes toxicómanas, brota la sangre, el pene se yergue, el coño se abre, se contrae el ano, rebosa el semen y se escucha un rezo diabólico hasta que se va la luz. Oscuridad y encierro, en un charco de lágrimas de mujeres locas. Acerca las manos a lo viscoso, las hunde a la espera del mordisco del feto que siempre fue, encerrado en un útero de paja. A ciegas, palpa hierros helados, tijeras y animales ahogados hasta toparse con un cofre envuelto en placenta. En el cofre hay una jaula y en la jaula un huevo. Rompe el huevo y hay un niño, con el cordón umbilical al cuello, que lo asfixia. Abel Azcona le abre la boca, le besa y bebe de su esencia hasta volver a nacer.  Y se va caminando hacia la salvación.

Abel Azcona (Pamplona, 1988) es un artista en permanente búsqueda. A través de la performance y la acción investiga en su yo interior y permite al espectador explorar su propio misterio.

Animal Collective – De Soto De Son.mp3

Jesus & Mary Chain – April Skies.mp3

Sharon Van Etten – I Don’t Want To Let You Down.mp3

Anuncios

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Textos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s