NO SERÉ YO QUIEN TE JUZGUE: CORCOBADO EN ZARAGOZA

Corcobado2Nuestro querido Octavio Gómez Milián, con un texto dorado como el bourbon y nostálgico como la barra de un bar, nos invita el jueves 10 de septiembre, a las 21.30, a acudir al Centro Las Armas. Allí estará Javier Corcobado, su música y 100.000 caballitos de anís.

Corcobado dejando a su espalda
los juzgados de los hombres
golpea en la puerta trasera del cielo
y enhebra un hilo de morfina
para zambullirse en la caja final.

En el año 1995 seguíamos apoyados en la pared. Luis Díez nos trajo el disco Arco iris de Lágrimas y todos creímos. Luis usaba un monopatín. La velocidad de juventud era como una cuchilla que nos arrancaba pequeños trozos del corazón cada día.

Una década después descubrí que el amante de Morgana era Justo Bagüeste. El chatarrero de sangre y cielo original. La vida en IPD.

Entre medio de estos dos recuerdos hay unos meses de existencia infinita en la que puedes encontrar a Javier Corcobado y Gonzalo de la Figuera recorriendo las calles de hielo. Si os encontráis a Gonzalo en la barra del Candy Warhol preguntadle por esas noches. Él las cuenta mejor que nadie.

Programas de radio de José Luis Moreno-Ruiz, poemas del hermano de Susana Cáncer, el Cantábrico de emociones de Nacho Laguna. Carlos Desastre tocando en el Mar de Dios para nueve o diez personas. Alfredo Saldaña y Antílope Volador. La guitarra ardiente de Javier Colis.

Una de las últimas actuaciones de Javier Corcobado en la Casa del Loco terminó con el poeta interpretando Dance me to the end of love de Leonard Cohen. Algunos la hemos elegido como sintonía de una nupcialidad imposible y seguramente sangrante.

Aunque solamente sea por una cuestión cuantitativa: nombres hermosos para bandas, desde Mar Otra vez hasta Cuatrocientosveintinüeve engaños. Cría Cuervos, Demonios tus ojos.

Enrique Bunbury entra en una tienda de discos buscando el primer disco de Mar otra Vez. No acierta con el nombre. No existen los Héroes del Silencio. La siguiente vez que vuelva a su boca el acantilado se llamará El Mar no Cesa.

En el año 2006 o en el año 2007 le regalé a Sergio Algora un single de Ana D. por su cumpleaños. En la cara A Recordando en la B Velero lleno de estrellas y bahías. Las canciones las habían escrito Ibon de Le Mans, Ana D y las palabras eran de Javier Corcobado. El mismo Algora pinchaba el single de Puerta del Amor de Nino Bravo. Excéntrico en el recuerdo, Corcobado grabó una versión escalofriante en su primer LP en solitario Agrio Beso (1989). Bonus track: ¿Por quién estás influenciado? Estoy influenciado por Robert Smith, don Melitón, Rafael Alberti, Elizabeth Frazer, los hosteleros mujeriegos, Juan P. Corcobado, La metamorfosis del vampiro, tres mujeres con corsé, Pablo Neruda, David Sylvian, las jotas de ronda, la conjunción de las faldas de tubo negras con dos botas de agua amarillas y dos brujas: una buena y otra mala. (Entrevista de Jesús Jiménez a Sergio Algora, 1986)

Gonzalo Alonso hacía algunas veces en directo La mala rosa de Esclarecidos. Un poema de Javier Corcobado, como lo eran Noche de hiedra y El Tucán. O la historia de Paquito en la voz de Josele. Una vez vi cómo la cantaba junto a Fernando Frisa en el Centro Cívico de la Universidad. Fue tan hermoso como os podéis imaginar.

En un número del fanzine Monográfico aparecerían los textos de Diminuto Cielo como poemas. Los trasegábamos con chupitos de bourbon en el Blues, justo al lado del Huerva. En el año 1997 Manta Ray y Corcobado tocaban en el Centro Cívico Delicias. Zaragoza era el nuevo Getsemani y todos los olivos sudaban lágrimas.

Dorado novecientas noventa y ocho veces: Raphael en el Teatro Español de Barcelona, Nacho Vegas como un clónico sin saxofón. Mariángeles Cuartero preparando el zumo final. Antes de nada, antes de nadie, estuvo Corcobado. Dorado novecientas noventa y nueve veces.

Dorado mil veces. Javier Corcobado cantando a Leonardo Flavio, a Armando Manzanero, a  Manuel Alejandro. Las verdades palabras. Dorado mil y una veces.

corcobado3Dorado mil y dos veces. Javier Corcobado duerme dentro de una pesadilla de Arthur Brown y bebe sopa de amianto, sopa de letras perdidas. Dorado mil y tres veces.

Dorado mil y cuatro veces. Caballitos de anís. Las versiones de Nat King Cole. La lucha enmascarada, el tatuaje final. Gaisnbourg, Scott Walker, la muerte de Raphael. San Pascualito Rey. Dorado mil y cinco veces.

Todas las fotos de las vacaciones de Françoise son de José Vizcaíno.

Javier Corcobado – Te Estoy Queriendo Tanto (YouTube)

Javier Corcobado – Caballitos De Anís (YouTube)

Anuncios

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Textos y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s