ENTRE ESPÍRITUS

CandyTomás Lobo publicó el 15 de septiembre de 2008 su crónica sobre el concierto de Antony and The Johnsons en Zaragoza.

Al traspasar la línea quebradiza y doliente de la voz de Antony Hagerty cerré los ojos con la vana intención de encontrar en la oscuridad el aislamiento y la concentración. No tardé ni cinco segundos en abrirlos. Me había equivocado. No importaban los sonidos, sino las presencias. Cerrar los ojos me hubiera conducido sin remedio a los ruidos del viento y al tacto frío de una noche abrupta y cruel. En un espacio posiblemente inapropiado para su melancolía, el espectáculo era él. Se presentó como una patricia romana, voluptuosa, manierista, casi divina, con pose de prima donna andrógina, a medio camino entre Lou Reed y Boy George. Llegó con una túnica que flameaba ante los golpes del aire, dando pequeños pasitos, a veces saltos, correteando sobre el escenario y agitando los brazos para que no se le escapara ni una mirada. Su pelo lacio y negro y sus formas blandas, como su sexualidad, se acurrucaban en un narcisismo irreal y sublime. Entre la desentonada Milano Orchestra y el sonido casi siempre achacoso de los conciertos de la Expo, convocó a los espíritus que la acompañaron en su melodía yacente y azul. Todos pudimos verlos. La voz de Antony Hagerty, cuya ambigüedad parecía la pantalla de un dolor o de una ausencia, se estremecía ante los giros del cuerpo, en una perfomance naif y surreal, en la que los silencios eran tan importantes como la música. Invocó a las estrellas, a la tierra y al viento, bromeó con el público, se dejó querer y recordó que no es tan importante ser un chico o una chica. Inició su concierto con el fascinante tema “Mysteries Of Love”, abrumó con “River Of Sorrow”, mejoró el “Crazy In Love” de Beyoncé o emocionó con su bellísima reinterpretación de “Rapture”. No cantó “Hope There’s Someone”, la canción que todos esperaban, pero no importó. Las baladas sucumbían bajo su inclasificable presencia y la de sus espíritus. Menos mal que no cerré los ojos.

Peter Hujar fue un fotógrafo americano reconocido por sus hermosas instantáneas en blanco y negro. Entre todas ellas destaca la que acompaña este artículo, que retrata en su lecho de muerte a Candy Darling, la musa transexual de la Factory de Andy Warhol. Esta imagen ilustró el disco “I am a bird now”, de Antony and The Johnsons.

A beautiful boy…

Antony And The Johnsons – Mysteries Of Love.mp3

Antony And The Johnsons – Hope There’s Someone.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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