EL RELATO DEL MES

marc-quintana-untitled-19-2045La vieja caja avisó el 25 de octubre de 2008 de que en La habitación de Klaus se había publicado un relato de un misterioso autor que responde por M.

A los chicos de La habitación de Klaus se les está empezando a ir la olla. Este mes han escogido un curioso relato que deja a un lado la narrativa para adentrarse en los vericuetos de la investigación dadá. Lo firma un misterioso M., que bien podría ser el vampiro de Düssendorf o la mismísima muerte. Este experimento busca lenguajes inventados, onomatopeyas imposibles, mensajes ocultos, sangre y amor al mismo tiempo. En la contradicción está el camino a la verdad, debe pensar M. Pero La habitación de Klaus nos ha traído otras novedades últimamente, centradas en esta ocasión en el cine más experimental. Uno de sus platos fuertes es “La costra láctea”, del realizador alavés César Velasco, una curiosa mezcla de caracoles y alienígenas fetichistas en la España profunda. Es una maravilla y quien no lo vea teniendo la oportunidad será responsable de su propia estupidez. Klaus y Klaus tiene más en su menú. Nos presentan una videocreación del siempre polémico Richard Kern. La violencia, el sexo y la transgresión, que marcan toda su obra, se conjugan en el corto “X is Y” hasta alcanzar la pesadilla. Un tono bien distinto ofrece la argentina Narcisa Hirsch con “El Aleph”, una revisión del cuento de Borges. Es el cine-poesía, como sucesión de instantes fílmicos o de pasos en el camino del nacimiento a la muerte. Por último, La habitación de Klaus nos ofrece un pionero del cine experimental: Stan Brakhage. Huye del sonido y se centra en la belleza del celuloide, que trabaja a mano. Raya, pinta, quema cada fotograma hasta conseguir ilusiones inconcebibles para un cineasta convencional. Como ejemplo de su trabajo, La habitación de Klaus nos presenta Water For Maya. Disfrutad de la sesión. Y volved pronto. No nos gustaría que os quedarais atrapados en la burbuja onírica y extrambótica de La habitación de Klaus. Sabemos que engancha.

Marc Quintana encierra en sus pinturas a hombres acorralados, sin valores, deshumanizados y mecidos por el caos moderno.

Busca, inventa, cambia, muere…

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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