EL EMPALADOR NEGRO

2

Clara Santafé se estrenó el 30 de enero de 2009 como colaboradora en La caja de los hilos con un lúbrico poema que nos dejó impresionados. Aquí os lo dejo.

La actriz porno es rubísima
y se afana en agigantarse el ano
con un aparato
que jamás pensé que existiría.
El actor porno es negrísimo
y parece que sus dientes
los estén buscando los exploradores
del África Subsahariana.
Primero,
me sonrojo al ver lo que tiene entre las piernas.
Luego,
me parece un truco de magia.
“Pero no ves que es de verdad”,
me dice mi compañera de visionado.
(Ella parece que está más acostumbrada a estas medidas).
“Bueno, chica. A mí todo esto me asusta un poco”.
“Pues más que te va a asustar”,
me advierte.
Y entiendo porqué.
La rubia logra desencajar su mandíbula de nieve
y tragarse todo el sable de marfil.
No puedo hablar.
Siento las arcadas que debe estar sintiendo ella.
Mi amiga se ríe.
“Pero no se ahoga”.
Me maravillo.
No se ahoga,
(reitero).
No se ahoga.
Es una súper mujer.
Cuando vuelvo a mirar la pantalla
el rinoceronte salvaje
se está corriendo encima de nuevo ídolo.
“Dios”.
Invocamos a la par las dos espectadoras.
(Porque en ésto algo tiene que ver la Providencia).
“Maná…”
Susurro maravillada
¿Es que no va a parar? ¿Es un surtidor mágico?
Pestañeo un par de veces.
Creo que ha llegado un poco de líquido divino
a mi lentilla
a través del espejo de Alicia.
“Y dale con la magia”,
Me reprocha mi amiga.
“Ésto es una alimentación correcta y buenos genes”.
Antes de que me de tiempo a replicar,
me doy cuenta de que a la rubia
le pasa lo mismo que a mí:
lefa mágica en los ojos.
Y la suya no es psicológica.
(Cómo tiene que escocer).
Entonces pasa lo más bonito que he visto en mucho tiempo:
se oye un susurro que hace que me estremezca,
y es que el negro tiene además de polla,
una voz calmada y grave
que usa para tranquilizar a su compañera:
“Oh, baby”.
Y estira sus dedos de carbón del de los Reyes.
(De ese dulce.
No carbón de los niños malos.
Porque este negro no es un niño malo.
Es un negro dulce.
Uno de sus dedos en mi boca
fundiría de regaliz mi lengua
y mis dientes,
y mi campanilla.
Este negro es una mina de azúcar).
Y estira sus dedos de carbón del de los Reyes,
y aparta su lefa de los ojos de la rubia
con gesto preocupado:
“Oh, baby”.
Y la rubia lo agradece con su sonrisa de alabastro.
Y yo también sonrío.
Y me río llorando.
Y se me escapa un suspiro.
(Qué enamorada estoy).
“Pero cómo puede ser que esto te parezca tierno”.
“Es que ya no me da miedo”.

La imagen que acompaña este poema es obra de Robert Mapplethorpe. El título de la serie, realizada en 1981, es “Ajitto”.

Siouxsie & The Banshees – Cities In Dust.mp3

Siouxsie & The Banshees – The Killing Jar.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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