SÓLO PARA LA NOCHE

antoinehenault-joquz-7El 11 de febrero de 2009 la vieja Caja avisó de la presentación del poemario “Solo para la noche”, de Ana Muñoz.

Ana Muñoz (Cuenca, 1987), nuestra querida Ana, con sus ojazos color princesa y su cabello eléctrico, llega hoy, miércoles 11 de febrero, a la librería Antígona (C/ Pedro Cerbuna). Llega para descubrirnos su obra “Sólo para la noche” (Lola Editorial), un libro de poemas con el que, según el editor Manuel M. Forega, “da uno de sus primeros pasos maduros en el camino hacia su establecimiento singular dentro de la poesía aragonesa última y otro más hacia su consideración como una de las jovencísimas voces poéticas más seductoras y talentosas del panorama nacional”. “Sólo para la noche –prosigue Forega- se ejercita a través de una sinceridad tan poco común que despereza cualquier ánimo, sobrecoge cualquier inadvertencia y delimita con contundencia las dimensiones del dolor, de la desnudez del ánima y de la indiferencia, asuntos en absoluto proclives a ser cultivados por las corrientes del bienestar y la complacencia asépticas de tantas escrituras recientes. Un libro que desmiente todo prejuicio sobre la revelación de la intimidad”. Ana acumula ya varios premios en certámenes de prosa y poesía, ha colaborado en revistas del prestigio de “Turia” o “Eclipse” y antologías como “Más detectives salvajes” y “Parque de atracciones” han recogido su genio. Participó en el VII Festival Internacional de Poesía “Moncayo” y en la publicación del volumen conmemorativo, “Papeles de Trasmoz”. Además, uno de sus poemas ha sido incluido en el libro homenaje a José Antonio Labordeta, “Creación, compromiso, memoria”. Como agitadora cultural, forma parte, junto a Octavio Gómez Milián, Carmen Ruiz Fleta y Pablo Malatesta, de la mesa de redacción de “Cuello de botella”. En su faceta musical, es integrante de Louisiana, además de colaborar puntualmente con formaciones como Experimentos In Da Notte o Nubosidad Variable. Hoy, presentará su obra acompañada por amigos tan queridos como Manuel M. Forega, Ángel Gracia y Octavio Gómez Milián. En cuanto acabe, se transformará en Ana Manzana y, junto a Luis Nuboso, nos regalará de nuevo su talento con los trastos de Louisiana. La cita es a las 20.00. No os la perdáis.

henaultOs dejo, de regalo, un poema de Ana dedicado a Helena Santolaya y a Elena Pallarés.

ELISA DAY, POEMA PARA UNA HERMANA HUÍDA, II

dedicado a Elena y Helena

Es en este libro azul

en donde crecen las rosas salvajes,

los versos rosas.

Caen al suelo algunos de sus pétalos,
llueve el perfume olvidado,
cae el polvo que se deshace
con sólo mirarlo.

Mi hermana habita en este libro azul,
en esta rosaleda, adentro, sola,
a pesar de que marzo ha llegado
y ya marcea afuera de las sombras.

Caen al suelo nombres binomiales
y “Requiescat in pace” le parece
una oferta indeclinable:
“no me hables del renacimiento del verdor”.

Es a este libro azul
adonde me acerco pisando pétalos y palabras:
naturaleza hostil, voces que gritan,
tierra infértil.

Caen al suelo los secretos que ella guardaba.
así escupen los libros de Biología
lo que creíamos perdonado,
lo que creíamos olvidado.

Habita en este libro azul
la que se desangra en silencio.
Adentro de sí, sola de sí.
Su cuerpo como rosa salvaje
cercado por espinas.

Yo habito los espacios en blanco,
esas pausas de lectura que son aire
del aire que a ella le sobre.
Barro los pétalos, borro las palabras:
a una casa de rosa no te acerques demasiado.

Si llamo a su puerta nadie responde:
teme que robe su miseria.
Mi hermana teme quedarse
todavía más vacía.

(También de nuestro amor, como de la rosa, sólo las espinas quedan).

Las imágenes que acompañan estos textos son obra de Antoine Henault.

Un beso, rubia…

Esperanza Spalding – Chim Chim Cher-ee.mp3

Meaghan Smith – I Know.mp3

Nicole Henry – Use Me.mp3

Priscilla Ahn – Dream.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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