UN RELATO EN LA HABITACIÓN

El 3 de noviembre de 2009, el Sastre advirtió en la vieja Caja de la publicación de un nuevo relato en La habitación de Klaus. Fue cosa de Tomás Lobo.

La habitación de Klaus, después de un largo descanso, regresa con un relato de Tomás Lobo marcado por la desolación de la pérdida. En ocho tiempos diferenciados, “Desde mi ventana” deambula por la tragedia amorosa a ritmo suave, dejándose llevar por un escenario de frío y dolor en que los rescoldos de la pasión no acaban de apagarse. Pero La habitación de Klaus no solo ha incorporado el cuento de uno de nuestros colaboradores habituales. Como la cosa va de amor, en su página principal podréis disfrutar de cuatro cortometrajes en los que el humor y el drama conviven mientras palpita el corazón. El primero es el multipremiado “Diez minutos”, de Alberto Ruiz Rojo. Cuenta la historia de una persona que llama al servicio de atención al cliente de su teléfono móvil para solicitar una información, de ello depende que pueda recuperar a su chica. Pero la frialdad de los servicios de información telefónica complica las cosas. Otro es el maravilloso “18 segundos”, dirigido por Bruno Zacharias y McGregor. Descubre la importancia de contar el tiempo y de cómo es posible que una ligera variación puede cambiarlo todo. “Préstamos” es el último cortometraje de Pilar Gutiérrez Aguado y se pudo ver en la primera sesión de Proyectaragón (hoy, a las 19.30, podréis ver la tercera). Humor y pasión en un escenario futurista y surreal, en el que un vale de amor cuesta más de lo que parece. El último corto es “Microfísica”. Producido por Toni Verd y dirigido por Joan Carles Martorell, es un maravilloso y conmovedor recorrido íntimo por el fracaso amoroso. Bueno, lo dicho, disfrutad de La habitación de Klaus y nos vemos (nos leemos) muy pronto.

El óleo que ilustra este artículo es del pintor hiperrealista estadounidense Damian Loeb. Su título es “Rear Window”.

Amor…

John Lennon – Oh My Love.mp3

Anuncios

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Palimpsestos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s