EN LA CELDA DE AL LADO

Coleguita retornó a la vieja Caja el 25 de marzo de 2010. Estaba en el trullo, en la celda de al lado de otro viejo conocido.

Se lo he dicho bien clarito a la hora del almuerzo. Tú fíjate en Pepe Carvalho, lo que le pasa con el Martini. Dice: “No existe el Martini perfecto, o nunca te lo sirven en un bar. Todo Martini tiene ese punto artesano y casero que le deja a uno insatisfecho. Y la insatisfacción lleva a pedir otro, y otro, y otro”. Mírame a mí (le decía) con la primera bola de costo ya me escocía el ojete, pero yo erre que erre, me metía otra y otra. Hasta doscientos gramos me trincaron. Es lo que tiene la insatisfacción. A ti te ocurre con las palabras, Amadeo, se te quedan para dentro como si te las tragases, y eso genera mala hostia. Y esa mala hostia quita el habla. Y así y así. Lo siento compañero pero creo que lo tuyo es un claro caso de insatisfacción galopante. ¿Te masturbas?

Amadeo está solo en la celda de al lado, callado como siempre. Mi compañero es un negro cachas que me quiere rajar lo pantalones y subirme las bolas de costo hasta la garganta esta noche. He pedido el cambio de celda, no sé cuánto podré resistir. Espero que no le importe a Amadeo que me metan con él, al fin y al cabo estamos en la misma caja…

Al fotógrafo alemán Jürgen Chill no le basta con contemplar la vida a ras de suelo. Prefiere la visión cenital, como en su serie “Zellen”, en la que retrata celdas de diversas cárceles alemanas desde el mismísimo techo.

Insatisfacción…

Cicciolina – Satisfaction (YouTube)

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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