UN RELATO EN LA HABITACIÓN

El 13 de agosto de 2010, el Sastre avisó de un nuevo relato en La habitación de Klaus. Era obra de Pablo Díaz.

“Las calles se escapan por el vértice de un cono vacío”. Así inicia Pablo Díaz su relato El número cien, que estrenó hace unos minutos La habitación de Klaus. ¿A quién dedicaríamos nuestro último aliento? ¿Qué merecería nuestra atención antes de abrazar a la parca? Eso se pregunta Pablo Díaz mientras camina inexorablemente hasta el número 100, quizás buscando anestesia. “Uno no puede dejar de pensar aunque cuente”. Es verdad. Solo la muerte deja al pensamiento en la sala de visitas. Pero este deambular por el recuerdo y la frustración no es el único regalo que nos ofrece nuestra web hermana. En las últimas semanas, La habitación de Klaus ha mirado a las mujeres, hermosas, intensas, hipnóticas. La primera es Romy Schneider y sus ojos de cielo y celuloide. En un clip que recoge recortes de la inacabada obra “Inferno”, de Henri-Georges Clouzot, se muestra turbadora y magnética, como un árbol de amianto en su versión caleidoscópica. Después llega Anna Karina, desnudada por Godard en “Vivre sa vie”, quien descubre sus ángulos y círculos, tanto los físicos como los del alma, en una escena que retrata el rostro de la mujer bella y su fascinante emoción. Más ufana, Jean Seberg se deja cautivar por ese chulo irresistible que es Jean Paul Belmondo en “Al fnal de la escapada”. Con sus periódicos en el brazo, Seberg sublima el coqueteo ante el caradura de su vida. Y, por último, Jean Moreu, en la sensual “Los amantes”, de Louis Malle, con las manos entrelazadas, disfrutando del éxtasis, del escándalo… Bueno, tras este preámbulo quizá innecesario, en su doble perfil de oscuridad y luz, La habitación de Klaus espera vuestra visita. No nos falléis.

El inglés Tom Hoops ilustra este artículo con uno de sus expresivos y personales retratos.

Miente…

Arcade Fire – The Suburbs.mp3

Arcade Fire – Reflektor.mp3

Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
Esta entrada fue publicada en Palimpsestos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s