EL AGUJERO AZUL

hadadchaLa vieja Caja de los Hilos publicó el 9 de febrero de 2008 este texto del hada madrina.

A Cristina M.

Acabo de hacer un agujero entre los matorrales del jardín azul, el de los árboles magnéticos y las flores de lluvia y cristal. No me ha costado mucho, porque la tierra está llena de esponjas saladas y se deshace al soplar. Al otro lado, se vislumbra una nube cuadrada con pendientes de oro, a la que al sonreír se le escapan globos de espuma de mar. De la nube cuelga un columpio y en el columpio, un pájaro de madera susurra una canción que solo pueden escuchar las hadas listas. Me acerco al pájaro y veo que no mueve el pico, que la música se esconde bajo la garganta de sus patas. En el pico, una rama de arce seduce al vértigo, hasta que el pájaro la deja caer despacio entre los destellos iridiscentes del pesar y la duda. Yo agito las alas inquieta, sin atreverme a tocar la rama por si el azar la lleva al lugar donde el sol recoge la magia y el sarmiento, donde la leña sabe a pan tierno y el cobre se funde en mil colores entre la hierba mojada de mi cama. No quiero interrumpir. Lejos ya de la nube, empiezo a reconocer un lago rojo cubierto de cañas y seda. El lago se acerca y abre su boca para recoger la rama antes de que se confunda con las nieblas caprichosas del pensamiento. Mientras tanto, en la orilla, un sapo de trapo se atusa la corona. Me aproximo y con mi varita lo convierto en corcel. El caballo resopla, cabecea con ternura y se decide a galopar sobre la escarcha amarilla que dejan las estrellas al despertar. En el camino veo a los perros del amanecer correr hacia el espejo invisible, las huellas de ceniza se apartan ante la llegada de los héroes y las manos inocentes se esconden bajo los gusanos y la hojarasca. Al final de la senda, la casa de hielo se deja mecer por los maullidos de los gatos gigantes, que se pelean a muerte entre las arañas y las moscas por un lugar preferente en el suspiro que dejó olvidado el prestidigitador. Allí, junto a la puerta, descubro un agujero azul, horadado con uñas de hada y saliva de plata. Cruzo al otro lado y respiro aliviada. La noche se ha apoderado de la nada. Y yo estoy sola en la carretera.

El hada se escapó por un agujero del jardín de Helena Santolaya y no se sabe cuándo volverá.

Agujeros…

Mercury Rev – Holes.mp3

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Acerca de cajadeloshilos

Somos tres carretes sin hilo. No tenemos ni presente, ni futuro. Sólo nos une el origen. Un pequeño gran bar zaragozano, donde entre cervezas y humos descubrimos que la ciudad deshilachada aburre. Que hay que coserla. Ahí nació todo. Quizá fue por una canción. O por una borrachera. O por la mirada expectante de Helena. El caso es que allí se encuentra el principio de nuestros desvaríos. El tiempo y la mala fe de algunos frustraron ese punto de encuentro. Pero no se perdió su espíritu y allá donde fuimos nos acompañó “La caja de los hilos”. Ahora volvemos a apuntar el rumbo. Solo necesitamos un hilo, un dedal, una aguja, un trapo viejo y un poco de habilidad. Si queréis colaborar con nosotros, nos podéis enviar vuestros textos a la dirección cajadeloshilos@gmail.com
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